Elegir una hipoteca es a menudo una compleja decisión si no entiendes bien cuales son las diferencias entre ellas, y cuál es el tipo que más te beneficia según tu perfil.
HIPOTECA TIPO FIJO
El tipo de interés y, por lo tanto, la cuota mensual a pagar permanecen fijos durante toda la vida del préstamo.
Ventaja hipoteca tipo fijo: saber de antemano cuánto pagarás cada mes, sin preocuparte por las subidas o bajadas de tipos.
Inconveniente hipoteca tipo fijo: en el momento de la contratación se suele establecer un tipo superior que para las hipotecas a tipo variable. Los plazos de amortización suelen ser más cortos, en torno a un máximo de 20 años.
HIPOTECA TIPO VARIABLE
El tipo de interés, que se revisará normalmente de forma anual o semestral, variará en función de la evolución del índice al que esté referenciado y suele expresarse como la suma del índice y un porcentaje constante, por ejemplo Euríbor+2,1. No podrán establecerse límites a la baja y el interés del préstamo no podrá ser negativo.
Ventaja hipoteca tipo variable: En el momento de contratación el tipo de interés inicial suele ser inferior al de las hipotecas a tipo fijo y se suele ofrecer la opción de plazos de amortización más largos, normalmente entre 20 y 30 años o incluso más.
Inconveniente hipoteca tipo variable: Con un tipo de interés variable, podrías pagar una cuota mayor si los intereses suben, aunque puedes beneficiarte si bajan.
HIPOTECA TIPO MIXTA
En este caso, se cobra un interés fijo durante un período inicial, para luego pasar a ser un tipo variable. La cuota podría subir o bajar en función de la evolución del índice de referencia utilizado para calcular el tipo de interés.
Desde la entrada en vigor de la Ley 5/2019, en las hipotecas a tipo de interés variable no se puede fijar un límite a la baja del tipo de interés.
En los préstamos a interés variable, era habitual la inclusión de un límite mínimo de tipo de interés, así como también de un límite máximo: son las conocidas como cláusulas 'suelo' y 'techo'.